Icono y las leyes del espacio y el tiempo

ICONO Y LAS LEYES DEL ESPACIO Y EL TIEMPO

El Problema  del espacio y el tiempo, ¿Cómo puede ello resolverse en el arte sagrado? Ciertamente de diversas maneras, encararemos  primeramente el espacio. Podemos decir simplificando que tenemos dos visiones del mundo, la del mundo moderno y la del mundo antiguo.

La visión del mundo moderno ha sobrevenido al post renacimiento. Koestler en su libro “Los sonámbulos” se entusiasma por todas la leyes descubiertas, y hemos tomado el habito de considerar el mismo—gracias a los hombres de ciencia—como infinito bajo el punto de vista del espacio. Y en es espacio infinito ubicamos los temas solares “que giran”, que giran y nadan en lo grisáceo del espacio, como pequeños objetos parecido a una sopa de vagabundo.

En el renacimiento, con el descubrimiento de las leyes de la perspectiva se ubica todo en el espacio y también en el arte, salvo los grandes pintores que salvaron por su genio y su intuición que transforma las cosas.

Henos aquí entonces ante un espacio infinito y objetos finitos. De esto se desprende necesariamente que una persona lejana se vuelve pequeña, que una persona cercana se vuelva grande, mientras que la persona lejana pueda ser interesante y la que esta cerca desprovista de interés

Hemos adoptado de tal manera esta visión “moderna” del mundo que se la puede llamar herejía o divinización de la diada tiempo-espacio.

La antigüedad veía al mundo finito. Cuando los griegos hablaron del cosmos, es decir del mundo, su término “cosmos” significaba algo armonioso, porque ellos pensaban que el mundo era finito.

¡Temo que en el presente haya que hacer un esfuerzo para ver al mundo finito!

¿Por qué un esfuerzo?

El hombre moderno dirá: bien, admitamos que el mundo es finito, que es una bola ¿pero que hay detrás de esa bola?, o bien admitamos como los griegos que hay una forma de hombre. ¿Pero que hay detrás del hombre? ¿ atras de la bola hay otra bola o alguna otra cosa? ¿ y después? ¿ y después? ¿atrapan, comprenden esta posición?, esto nos muestra que hemos perdido la visión de un mundo finito.

¿Qué hay en la visión del mundo infinito?

No hay ni centro, ni interiorización, todo es exteriorización con objetos anónimos, lo vuelvo a repetir, que nada en ese espacio.

Quizás ustedes hallan tenido dificultad en seguirme cuando hablaba de la Santa Trinidad—sin embargo no imaginan que la dificultad tal consiste en el hecho de no “comprender”, el hombre no comprende porque tiene ¡habito!  Y se ha tomado la costumbre de pensar la cosa más absurda: el espacio en sí, una divinidad que no es ni forma, ni pensamiento, ni amor, ni ser, ni nada de nada, he aquí, que el proyecta en el espacio ¡una categoría!.

Retomo mi pensamiento de hace un momento, que el mundo es una bola. Vemos nomás una bola, un globo, lo vemos en el espacio y esto se puede constatar, analizarlo, es un absurdo sin ninguna realidad concreta, que no tocamos jamás, pero nosotros debemos creer.

En cuanto a mí, yo no he visto jamás, ni tocado el espacio, si bien todos creen en este espacio.

No diré, ni que es falso, ni que es verdadero—eso no me interesa en el presente—pero hablo de esa aberración.

Bajo el punto de vista del “Arte Sagrado” el espacio precisamente no puede ser considerado “espacialmente” en el sentido moderno. Podemos someter, comparar este espacio en si a un cierto “señor” anónimo, un pequeño señor con sombrero gris, con el alma gris, con pensamientos incoloros sin saber porque el existe y en conocer su nombre; el espacio, desde el problema espacial al problema de la perspectiva– que es uno de sus aspectos– debe ser sometida a una cierta finalidad, hablando de otra manera, lo “finito” debe ser centralizado

Seamos un poco matemáticos, presentemos este espacio finito, ubiquemos en este espacio un espacio que no sea un centro sino un dibujo infinito del cual he aquí el dibujo: ya sea plano o cuadrado no importa, con tal que el sea espacio infinito. Si el es tal como este dibujo, veremos entonces  que está empujado en todas las direcciones y una nueva idea aparecerá: el estallido, el mundo como estallido, y no es más un espacio infinito. Para que este espacio permanezca infinito hay que ir inevitablemente en todas las direcciones.

Admitamos al contrario que todos los lados vayan hacia el centro digamos que sería un repliegue del espacio infinito hacia el centro o “interiorización” del espacio infinito, o bien: lo esencial se acerca y lo secundario se aleja, y que nada estará alrededor, entonces si contemplamos el globo no como objeto sino como si interiorización.

¿Qué nos aportaría esta visión de las cosas?

“Todo lo que es externo se volverá la nada o no existencia”

Entonces la primera cosa llamada “espacio” es la perspectiva interiorizante o interior. Por ejemplo el Apóstol Pablo habla del hombre exterior y del hombre interior, designa por hombre exterior a los contornos, las formas o sus manifestaciones; y por hombre interior a aquel que interioriza.

En el Arte Sagrado y Arte Antiguo, el espacio, en general, está todavía más subrayado, más marcado, pues este espacio no es una cosa sin movimiento. Se lo percibe bien en la matemática moderna, el espacio es un movimiento e inclusive un movimiento en el tiempo.

No hay espacio en sí, es un “movimiento alrededor de”.

Y como todo el Arte Sagrado el espacio es “parlante”, lógico, el se repliega, el es movimiento, el puede por consiguiente crear acercamiento o distanciamiento, o expresar la vida interior.

Imaginemos dos seres que no se aman, o que son indiferentes, el espacio en la pintura será grande, por el contrario dos seres que se aman, el espacio será pequeño.

Amigos míos, el espacio no es en si, el esta sometido a aquel que esta en el centro.

En mi infancia mientras me explicaban que la recta es el camino más corto en el espacio entre dos puntos, respondía: la distancia más corta, esperen, esperen un poco, entonces reflexionaba y decía lo siguiente: si el punto esta cruzado el camino entre dos puntos será largo, o si el punto esta agitado, muy alegre y lleno de fuerza, la misma línea será corta; porque aplicar todo a la misma línea.

Es decir que Yo introduje el elemento psíquico en el elemento geométrico, pero es así que se descubre la exactitud de las cosas. Vuelvo a repetir: si un punto va hacia otro punto según una velocidad absoluta, no será sino un punto, pero sí el va con una lentitud absoluta no se juntara jamás, etc. etc…

Entonces introduciendo el movimiento, el ritmo, la psicología en la geometría, nos damos cuenta que el espacio en sí es artificial y limitado,

Resumamos el problema del espacio.

El espacio no es nada en sí mismo, de una cierta manera el se interioriza y en esa interiorización el es el movimiento hacia el tema interior de lo que representamos. Entonces puede alejarse, acercarse, plegarse, replegarse.

entrada1Consideremos el admirable icono ruso de la Entrada del Cristo a Jerusalén.

La perspectiva es un elemento del espacio pero, es el Cristo que entra…….El iconógrafo no nos mostrara para nada un paisaje alejado de Palestina, porque no es la Palestina lo que interesa, es la entrada del Cristo. De este modo, Palestina con sus montañas, sus arboles será plegada hacia el movimiento del Cristo presente sobre el asno, ¿Y que harán las montañas?, ellas se plegaran al movimiento del Cristo.

Que miramos nosotros? Miramos la entrada y he aquí el horizonte de la entrada que no será una línea estúpida. Como la ciudad no es la central, el iconógrafo indicara la ciudad en lo alto, por lo tanto poco lugar para ella.

Ustedes pueden mostrar en esta zona. Yo veré verdaderamente aquellos que me gustan y el resto será bloqueado; y la persona amada estará más cerca de mí que otras personas, inclusive si ella está lejos y las otras cerca.

Al contrario, si alguien se ubica entre mí y aquellos o aquél a quien yo amo, Yo exclamaré: ¡Por favor, córrete de ahí! ¿Por qué debería Yo colocar en el arte a este ser antipático que me tapa a mí amigo? Entonces, vean ustedes en este icono, el espacio está replegado sobre la entrada del Cristo, su movimiento se conforma esto.

Encaremos otro ejemplo, aquél del espacio digamos ecológico o interior, un icono admirable expresa por su composición: “La Ascensión” Ascención-ILa virgen esta en el medio, cerca de ella esta el grupo de los Apóstoles y dos ángeles, por encima el Cristo. La figura  de los primeros son grandes, la del Cristo al contrario es pequeña.

¿Por qué motivo? ¿Por qué el Cristo esta lejos?, porque Él se aleja, es el espacio en movimiento. ¿Comprenden ustedes la diferencia? El se aleja, lo lejano se vuelve una necesidad, los apóstoles permanecen, sus figuras son grandes, los dos ángeles llegan para anunciar que Él volverá, son figuras grandes.

la transfiguracionOtro ejemplo: “La Transfiguración”

El Cristo, Moisés y Elías sobre  el Monte Thabor, los tres  apóstoles abajo, caídos en tierra y enceguecidos por la luz.

El espacio que rodea a los Apóstoles y al Cristo es un espacio espiritual, una especie de trascendencia de los dos mundos.

El Cristo, Elías y Moisés no están más altos porque estén sobre una montaña y los Apóstoles abajo. El Cristo se eleva por su Transfiguración y conversa con Elías y Moisés y crean un nuevo espacio. Es un plano del espacio estudiado totalmente bajo otra forma.

Como vemos hay varios planos que no están conforme para nada con la ley de la perspectiva actual, se remite a una perspectiva interior real.

Revisemos el problema del espacio artificial, sometiéndolo al centro y no a la abstracción de este espacio artificial concebido por nuestra imaginación.

Monseñor Jean de Saint Denis—Extraído del curso de Arte Sagrado

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