La Oración de Santa Macrina

LA ORACIÓN DE SANTA MACRINA

 

SANTA MACRINA POR LAS MANOS DE JORGE  “Tú, oh Señor, has destruido para nosotros el       temor a la muerte.

Convertiste para nosotros en inicio de la          verdadera vida, el fin de la existencia en este    mundo.

Tú haces descansar nuestro cuerpo en el sueño por algún tiempo y lo despiertas de nuevo al toque de la trompeta final.

Tú das en depósito a la tierra, nuestra tierra que plasmaste con tus manos y de nuevo haces revivir lo que has dado, transformando con la inmortalidad y la gracia lo que en nosotros es mortal y deforme.

Tú nos salvaste de la maldición y del pecado, volviéndote uno y otro.

Tú aplastaste la cabeza de la serpiente, que a través del abismo de la desobediencia atrapó al hombre entre sus fauces.

Tú abriste el camino de la resurrección, destrozando las puertas del infierno y aniquilando mediante la muerte al señor de la muerte.

diste a los que te temen la señal para que pudiesen escapar del arco. Dios eterno, a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios, amor de mi alma, al que consagro, con toda mi fuerza, mi espíritu y mi carne desde la juventud.

Tú me llevas con un ángel luminoso hacia donde se encuentra el agua del reposo, hacia el seno de Abraham.

Tú has destrozado la espada vibrante y has retornado al paraíso al hombre que ha sido crucificado junto a ti, entregado a tu misericordia, y también te acordarás de mí cuando vengas en tu Reino, porque yo también fui crucificado contigo, por tu terror tiembla mi carne, de tus juicios tengo miedo.

No me separe de tus elegidos el gran abismo, no se interponga el Maligno en mi camino, no se descubra ante tus ojos mi pecado, si engañada por la debilidad de mi naturaleza, pequé con la palabra, la acción o el pensamiento.

Tú tienes el poder de perdonar los pecados sobre la tierra, retira tu mirada para que respire, y para que vaya a tu presencia, despojada de mi cuerpo mortal, sin mancha ni arruga, con la forma de mi alma, de modo que mi espíritu, perfecto e inmaculado, llegue a tus manos como incienso.

 

Santa Macrina (Cesarea de Capadocia, 324 – 379) fue una religiosa católica. Hija de Basilio el Viejo y Emmelia, siendo nieta de Macrina la Mayor. Sus hermanos también destacaron como religiosos formando una familia dinástica conocida como los Padres Capadocios. Tenía un matrimonio planeado con doce años, pero el novio murió y desde entonces se dedicó a la vida religiosa.

Es reconocida como una de las figuras prominentes de la Iglesia de Oriente, destacando su labor evangelizadora e introducción a la vida religiosa a otras muchas mujeres. Tuvo una profunda influencia en sus hermanos con su adhesión al ideal ascético. Uno de ellos, Gregorio de Nisa, escribió sobre su vida y santidad. Su muerte, en 379, se produjo en el monasterio familiar situado en el Ponto. En su memoria Gregorio compuso un Diálogo sobre el alma y la Resurrección. Su festividad es el 19 de julio.

 

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