Plegaria del artesano iconografo

 Enséñame, Señor, a utilizar bien el tiempo que Tu me das para trabajar, a emplearlo sin perder nada.

Enséñame a aprovechar los errores pasados sin caer en el escrúpulo que carcome.

Enséñame a prever el plan sin atormentarme, a imaginar la obra sin abatirme si es que surge de otra manera.

Enséñame a unir la rapidez y la lentitud, la serenidad y el fervor, la pasión y la paz.

Al comenzar la obra, ayúdame en mis debilidades. En el corazón de la tarea ayúdame a mantener con firmeza el hilo de la atención. Y sobre todo llena Tu mismo los vacíos de mi obra.

Señor, en toda labor de mis manos deja una Gracia Tuya para hablar a los otros, y una falta mía para hablarme a mí mismo.

Guarda en mi la esperanza de la perfección sin que me descorazone.

Guárdame en la impotencia de la perfección sin que me pierda en el orgullo.

Purifica mi mirada: cuando hago algo mal, no es seguro que sea malo, y cuando hago algo bien no es seguro que sea bueno.

Señor, no me dejes olvidar jamás que todo saber es vano, salvo donde hay trabajo y que todo trabajo es vacío salvo donde hay amor, y que todo amor es hueco si no me une a mí mismo, a los otros y a Ti.

Señor, enséñame a orar con mis manos, con mis brazos y con todas mis fuerzas.

Hazme recordar que la obra de mis manos te pertenece, y a mí me corresponde devolvértela, ofreciéndola; que si lo hago por el gusto del interés, como un fruto olvidado me pudriré en el otoño, que si lo hago para agradar a otros, como la flor de la hierba me marchitaré al anochecer, pero si lo hago por amor al bien, permaneceré en el bien, y el tiempo de hacer el bien y honrar Tu Gloria es ahora mismo.

AMEN

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