Taller

Taller del silencio

El arte sagrado de la escritura del Icono requiere un encuentro semanal de 3 a 4 horas. En dicho encuentro ya sea en nuestras instalaciones de Palermo o Balvanera incursionaremos en la Escritura, Teologia y Simbolismo del Icono, redescubriremos juntos el valor simbólico de lo Sagrado. La técnica empleada en nuestro taller forma parte de la verdadera tradición, según las más antiguas reglas del Icono.

*

El aprendizaje de la Escritura del Icono es una verdadera aventura que dilata el corazón y abre los ojos al “mundo de Dios”. La tierra y el cielo, lo visible y lo invisible, el pasado, presente y porvenir. Permite al hombre moderno occidental redescubrir los valores simbólicos de lo sagrado y de los sacramentos, no de una manera superficial que se dirija sólo a su inteligencia, sino de una manera profunda, para alimentar su alma y dar un sentido a su vida.

Aprender a pintar un icono es aprender a penetrar el misterio de su propia vida. Es también socorrer al otro por la plegaria incesante que regula toda su elaboración; es querer participar en la Salvación de la CREACIÓN. Es militar en el silencio y el recogimiento de su corazón para un mundo mejor. Es convertirse en “hombre de acción” en el silencio y la contemplación.

Es decir que la pintura del icono no puede ser encarada como un pasatiempo o una simple diversión. No se trata de una pintura de un tema religioso donde es suficiente conocer algunos secretos y rudimentos para que se vuelva icono.

*

 

El icono no puede ser abordado más que en la plegaria. Ella está entre las manos de Dios, es la Presencia misma de esas realidades: cultivar la imagen de Dios en nosotros para dejarla que se dibuje sobre la madera.

Hagamos lo que hagamos y digamos lo que digamos, reposamos entre las manos de Dios. Y esas manos que nos sostienen, que nos guían según nuestro camino, son las mismas que guían al iconógrafo en su trabajo.

Todo iconógrafo debe ser un “monje interior” y el momento en que estamos pintando es el momento en que el tiempo se quiebra y nos encontramos con la Eternidad. Es por ello que el tiempo de la pintura del Icono ES por excelencia el tiempo de la plegaria, porque es el tiempo del encuentro con Dios, con el Eterno.

*

Icono, un camino a la unidad, es la meta que se fijo nuestro taller hace varios años. Dirigido por el Diácono ortodoxo, Jorge Arizio, este taller intenta hacer descubrir todo el valor de un arte sagrado íntimamente ligado a la liturgia y a la espiritualidad ortodoxa.

*

La técnica empleada en nuestro taller forma parte de la verdadera tradición, según las más antiguas reglas del Icono. La “Plegaria del Corazón” se realiza en toda la ejecución del Icono.

La vida interior es tan importante como lo que se realiza sobre la tabla. Y el preludio de esta vida interior es la ascesis, volver a uno mismo, es decidir vivir dentro, habitar consigo mismo, y para ello es necesario un despojamiento para poder marchar en este camino interior. Esta disciplina nos acompaña en cada reunión del taller, porque la ascesis da al cuerpo su lugar, a la vez que le enseña a mantenerse al servicio del Espíritu.

Comentarios cerrados.