Vida de San Serafín de Sarov

 

SAN SERAFIN DE SAROV  San Serafín nació el 19 de julio de 1759 en Kursk, ciudad situada a cuatrocientos kilómetros al sur de Moscú, y fue bautizado con el nombre de Prócoro. Tenía tres años cuando murió Isidoro, su padre, que tenía una fábrica de ladrillos. Su madre Agata, mujer fuerte y de gran piedad, educó, además de sus dos hijos, a huérfanos abandonados. Prócoro se enferma a los diez años, y vio en sueños a la Madre de Dios. Durante la procesión que llevaba el icono de Nuestra Señora de Kursk, una lluvia torrencial obligó al icono a refugiarse en casa del niño, que curó inmediatamente.

Un día, un “loco en Cristo” dijo a la madre: “Feliz eres de tener un hijo que se convertirá en un poderoso intercesor ante la Santa Trinidad, un hombre de plegaria para el mundo entero”. Cada día se leían en familia los Salmos, la Biblia y la Vida de los santos.

A la edad de 19 años, Prócoro partió al Monasterio de las Grutas, cerca de Kiev, centro espiritual del país. Un monje lo orientó proféticamente al “desierto” de Sarov, al este de Moscú: era un monasterio donde Prócoro se formó gracias a la plegaria de Jesús y a sus esfuerzos perseverantes.

Gravemente enfermo, la Madre de Dios volvió a él con San Pedro y san Juan, a quienes dijo acerca de Prócoro: “¡El es de nuestra raza!” Y el joven monje fue curado de su hidropesía mortal. El 13 de agosto de 1786 recibe el hábito monástico y el nombre de Serafín, que en hebreo significa “flameante”.

osios_serafeim_sarwf_976El 20 de noviembre de 1794, exactamente 16 años después de su llegada al monasterio, y ya ordenado diácono y presbítero, se retiró a una cabaña en medio del bosque. Vivió de la oración día y noche, del ayuno, con el Evangelio y la amistad de los animales, ante todo de un gran oso. Un día, tres bandidos, creyendo que poseía un tesoro escondido en su cabaña, lo atacaron y dejaron medio muerto. Una vez más, la Madre de Dios lo visitó y lo curó, pero conservo la espalda curvada y el pecho hundido. Luego entró en un silencio total.

Después de 16 años vividos en su ermita, volvió al monasterio por orden del abad y pudo enclaustrarse en su celda, donde permaneció otros 16 años, sumergido en la plegaria y la lectura incesante de la Biblia.

En los últimos años abrió su puerta y sus labios, y una ola de visitantes se precipitó hacia él en busca de consejo y de iluminación. Serafín saludaba a cada uno con una sonrisa radiante diciendo:  “Buenos días, mi gozo”.

S.SERAFINA fines de noviembre de 1831 recibió a Nicolás Motovilov, a quién transmitió su mensaje para el universo. Durante una célebre conversación con él, en pleno invierno y en medio de la nieve, le reveló los secretos de la vida cristiana, cuya meta verdadera es “la adquisición del Espíritu Santo”. Fue transfigurado por la Luz Increada: Motovilov lo vio y entró él mismo en este mundo de luz, de paz, de calor y de perfume espiritual. Serafín le encargo que transmitiera la “conversación” con él “a todo hombre que desea su salvación” y le dijo: “En cuanto a nuestros diferentes estados de monje y de laico, no os inquietéis. Dios busca ante todo un corazón lleno de fe en Él y en su Hijo, el cual envía la gracia del Espíritu Santo”. El Señor busca un corazón lleno de amor por Él y por el prójimo y dice: “Hijo, dame tu corazón, y el resto, Yo te lo daré aumentado”

La obra preferida de San Serafín fue la fundación del monasterio de mujeres de Diveyevo, la Madre de Dios dirigía íntegramente esta obra, y sus instrucciones eran: la plegaria de Jesús continua, la obediencia verdadera, el canto incesante de los Salmos por doce hermanas, el trabajo de la huerta y el campo. La madre Eudoxia fue testigo de la duodécima y última visita de la Madre de Dios, que tuvo lugar el día de su Anunciación en 1831, acompañada por San Juan el Precursor, San Juan el Evangelista y doce vírgenes. La noche del 1º al 2 de enero de 1833, Serafín canto el celebre canon de la Resurrección de San Juan Damasceno: “Resplandece, resplandece, nueva Jerusalén… ¡Oh Pascua brillante y luminosa del Señor!”

sarovY al amanecer, un hermano vio un comienzo de incendio en la celda, producido por un cirio caído. Junto al icono de la Virgen de la Ternura, el Padre Serafín parecía dormir…

Su tumba se convirtió en lugar de peregrinación y milagros, y el pueblo canonizó inmediatamente a este hombre pobrísimo y simple de ojos límpidos y azules y espalda encorvada.

El 19 de julio de 1903, el Santo Sínodo ratificó la decisión del pueblo. El monasterio de Sarov fue clausurado por el gobierno soviético que lo convirtió en un cuartel, y la tumba de San Serafín fue destruída. A pesar de las prohibiciones, muchos peregrinos llegaban clandestinamente, en plena noche, para tomar agua y bañarse en la fuente milagrosa que nadie había podido secar. En 1994, sus reliquias fueron encontradas en un depósito en Moscú, y transportadas de nuevo, triunfalmente, al “desierto” de Sarov.

 

Publicado en Vida de Santos | Etiquetado como: , , , , | Deje un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *